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Al norte de Italia, a orillas de uno de los lagos más grandes y concurridos en verano se encuentra Riva del Garda. Nota sobre un amanecer otoñal.

Al alba en Riva del Garda

Riva del Garda

Existe un popular dicho que reza: “A quien madruga, Dios le ayuda” y aunque en la cama se está muy a gusto la mayoría de los días, es cierto que cuando uno está de viaje, cuanto más se madrugue, mejor. Empezar el día a las 6 ó 7 de la mañana implica, por un lado, encontrarse a menos gente por la calle y, por otro, poder hacer mejores fotos.

Los entendidos en fotografía aseguran que las mejores horas para disparar buenas instantáneas son las que se encuadran durante el amanecer y el anochecer por la calidad de la luz. Esta imagen aúna los dos requisitos, no-básicos pero sí recomendables, para que una foto sea buena: poca gente (en algunos casos) y buena luz (en todos).

La foto en concreto retrata el amanecer de un frío día de noviembre en Riva del Garda. Los primeros rayos de luz iluminan las calles empedradas de este coqueto municipio italiano enclavado a orillas del excepcional Lago de Garda (a unos pocos kilómetros de Verona).

Residencia veraniega de alemanes, suizos y austriacos, durante el otoño y el invierno este lago entorna la puerta al turismo masivo para dar la bienvenida a aquellos pocos que quieren recorrer sus preciosos pueblos, algunos de ellos anclados en acantilados que se levantan sobre el intenso azul de las aguas del Garda.


Hola! Soy Patricia, fácilmente me podrás encontrar de ruta por Noruega, haciendo fotos en Seúl o comiendo paella en Ibiza. He viajado a casi 50 países y tachado de la lista algunas aventuras épicas que siempre quise vivir.

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